
La fabada asturiana no es una receta: es una declaración de identidad. Un guiso que nació de la paciencia y del frío, de las aldeas donde el tiempo se mide por el humo que sale de la chimenea. Pero hasta los más asturianos pueden tropezar con los mismos fallos.
Si quieres hacer una fabada auténtica, sabrosa y sin sorpresas, evita estos errores que, según los viejos fogones, pueden arruinar un plato sagrado.
🥘 Los 10 errores al hacer una fabada asturiana
🧂 1. No usar faba asturiana auténtica
El alma del plato está en la faba de granja asturiana, con Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Evita las judías genéricas o secas de otras regiones: se deshacen mal y no tienen esa textura mantecosa.
👉 Consejo: compra fabas de cosecha reciente, blancas, planas y sin manchas. Déjalas en remojo 12 horas antes de cocinar.
🔥 2. Poner el fuego alto
La fabada no soporta la prisa.
Cocerla a fuego fuerte hace que las fabas se rompan y el caldo quede turbio.
👉 Solución: fuego bajo y constante durante 2 a 3 horas, sin hervir a borbotones. La paciencia es parte de la receta.
💦 3. No “asustar” las fabas
“Asustar” es añadir un chorrito de agua fría tres veces durante la cocción.
¿Para qué? Para que la piel no se rompa y la faba se ablande sin estallar.
👉 Consejo: usa agua fría y siempre sin remover con cuchara (menea la olla, no la agites).
🧄 4. Usar agua del grifo con cal
El agua dura puede endurecer las fabas y alterar el sabor.
👉 Solución: usa agua mineral o filtrada, sobre todo si vives en zonas con agua calcárea.
🐷 5. No cuidar el compango
El compango asturiano (chorizo, morcilla, panceta y lacón) define el sabor del caldo.
Si los embutidos son malos, la fabada lo será también.
👉 Consejo: busca productos de Tineo, Cangas del Narcea o Lena, ahumados con leña de roble. Evita los chorizos grasientos o las morcillas dulzonas.
⏳ 6. Echar la sal demasiado pronto
La sal endurece la piel de las fabas si se añade al principio.
👉 Solución: sala solo al final, cuando las fabas estén blandas y el caldo ya tenga cuerpo.
🍽️ 7. No dejar reposar el guiso
Una fabada recién hecha está buena. Pero al día siguiente… está gloriosa.
👉 Consejo: déjala reposar 12 a 24 horas. El sabor se concentra y el caldo se espesa.
Las mejores fabadas son siempre de víspera.
🥄 8. Remover con cuchara
Grave error. Al remover, rompes las fabas y enturbias el guiso.
👉 Solución: solo menea la pota, con cariño, como si acunaras al guiso.
💨 9. Ignorar la digestión
Sí, la fabada puede “revolverse” si las fabas no están bien cocidas o si el compango es demasiado graso.
👉 Truco de abuela: añade una hoja de laurel o una pizca de comino. Ayuda a digerir sin restar sabor. Y nunca acompañes con refrescos: sidra o vino tinto, siempre.
🥫 10. Creer que la fabada de lata es lo mismo
Las fabadas en conserva tienen su momento —en una cabaña o un refugio de montaña—, pero no pueden competir con la de fuego lento.
👉 Conclusión: una fabada auténtica no sale de una fábrica, sale de una cocina que huele a humo y a historia.
🍷 Bonus: acompañar la fabada como un asturiano
Una sidra natural o un vino tinto joven del suroccidente asturiano (Cangas del Narcea) son los compañeros perfectos.
El postre ideal: arroz con leche o un queso cabrales con membrillo.
Y si hay pan de escanda… que no falte.
🌿 La fabada perfecta no se improvisa
Cocinar una fabada asturiana auténtica es más que seguir pasos: es un acto de respeto a la tradición.
Se cocina sin reloj, se prueba sin prisa y se comparte con gente que escucha el ruido del caldo al hervir.
Porque, como dicen los viejos de la montaña, “una fabada no se hace: se cría.”







